El caso del “Hombre-árbol” no es el único. Cuernos y piel de cocodrilo. Con fotos.


Hace unos días conocíamos el caso de Dedé, el hombre con un grave problema en la piel, una afección llamada Virus del Papiloma Humano, el cual le ha impedido hacer una vida normal. Sin embargo, tras investigar un poco, hemos podido encontrar otros casos similares a los de Dedé e incluso otros igual de extraños que han llevado a estas personas a recibir nombre o adjetivos similares al que recibió Dedé, al que se le conoce como “Hombre Árbol”.

Casos como el de el “Hombre de la piel de Cocodrilo” o la “Mujer del Diablo” o “Mujer Cornuda”, son solo un ejemplo de cómo en ocasiones una anomalía que se da en una persona entre millones, puede degenerar en un rechazo social, un contexto lejano de la realidad, así como demonizados y repudiados.

En su momento se denominaron como “Homo cornutus” y fueron vistos como una anomalía o incluso una raza aparte. Se trataba de gente a la que le crecían apéndices en forma de cuernos en diversos puntos del cuerpo, pero principalmente en la cabeza, además, sin conocerse una causa aparente, los chinos eran los que más parecían padecer esta extraña singularidad.

Un caso reciente es el de Ma Zhong Nan, una mujer de 98 años originaria de China a la que le creció uno de estos extraños apéndices en la parte superior de la cabeza. La mujer lleva conviviendo con su apéndice por cinco años y a pesar de que lo ha intentado, aun no consigue nadie que la ayude medicamente. Todo comenzó para Zhong cuando comenzó a sentir dolor al cepillarse el pelo, al poco tiempo comenzó a notar un crecimiento duro que le sobresalía de la cabeza, siendo entonces cuando busco ayuda, pero los médicos que visito no pudieron ayudarla al no tener la menor idea de que se trataba esa malformación.

 

Uno de los primeros casos de este tipo recogidos y documentados es el de un alemán Fabricius Hildanus quien a finales del siglo XVI presentaba unos cuernos que le sobresalían de la frente que median varios centímetros de longitud. Naturalistas y dermatólogos recogieron decenas de casos de este tipo y para antes de 1900 ya se conocían al menos un centenar de casos. En alguno de estos casos los cuernos parecían seguir creciendo a pesar de ser cortados e incluso se sugirió un componente genético al ver que padre e hijo presentaban la misma anomalía. Uno de los casos más difundidos fue el de Wang, un granjero originario de China al que le creció un desmesurado cuerno en la parte posterior de la cabeza. Wang fue fotografiado por un ruso que lo localizo en 1930 y su imagen se hizo famosa gracias a Robert Ripley´s, el creador del actual Museo Ripley´s. Años más tarde se trato de localizar a Wang, pero fue imposible.

 

Las causas de estos “cuernos” son variadas, en ocasiones se atribuye a un tumor benigno como los osteomas o a una agresiva variante de una enfermedad conocida como “cornu cutaneum”. Como decíamos los cuernos pueden crecer en cualquier parte del cuerpo (se conoce algún caso de un cuerno que creció en un pene) pero suelen ser más normales en la cabeza. En la actualidad estos casos son cada vez más escasos y si se producen pueden ser extirpados si se captan a tiempo.

Por otro lado, el reciente caos de Dedé nos ha recordado un caso similar ocurrido a Ralph Albert Krooner, nacido en Vermont en 1888. En ese momento de la historia se creía en una teoría peculiar denominado “impresión materna” que se basaba en que una fuerte impresión de una mujer embarazada afectaba directamente al crecimiento del feto. Al parecer la madre de Albert había visto como en un circo un elefante mataba a cinco personas y esto le habría causada tal impresión que su hijo nació con una parte de este animal. Evidentemente esta teoría era un puro montaje para darle más dramatismo a la historia de Albert cuando este era exhibido en medios circenses.

 

La extraña condición de Ralph era única en el mundo, presentaba una fuerte ictiosis en la piel de los pies y manos lo que le confería un aspecto de “pies de elefante” o “piel de cocodrilo”, nombres estos con los que fue presentado en diferentes circos de Europa.

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