La Dra. Franchesca Stavrakopoulou de la Universidad de Exeter ha llegado a la conclusión de que los antiguos israelitas adoraban a un Dios y una Diosa en el mismo Templo, según informa el Daily Mail. La doctora se ha especializado en Oxford en los contextos culturales y sociales de la Biblia.
Ha descubierto que Yahvé, el Dios que hemos llegado a conocer, tuvo que destronar a otros competidores para lograr su posición como único Dios de los antiguos israelitas. A pesar de la afirmación de Yahvé en los Diez Mandamientos que dice “no existirán otro Dioses aparte de mi”, parece que otros dioses eran adorados junto a él y la Biblia los recoge. Entre estos la Biblia recoge a la Diosa Asera siendo adorada en el Templo de Yahvé en Jerusalén.
En el Libro de los Reyes, se nos dice que una estatua de Asera se encontraba en el templo y que el personal femenino del templo tejía ropajes para ella. De hecho, aunque la Biblia condena todas estas prácticas, los textos bíblicos indican que el culto a la diosa era una característica prospera de la religión de alto estatus de Jerusalén.
Para la Dra. Stavrakopoulou, las pruebas dentro de la Biblia que era adorado en el templo en Jerusalén, indican que además podría haber desempeñado un papel de esposa divina en el antiguo Israel. La evidencia es una inscripción extraordinaria de cerámica en el desierto del Sinaí. La inscripción fue grabada y fotografiada por los arqueólogos y estudioso de la antigua religión israelita, así que sabemos cómo era, y lo más importante, lo que decía.












