Aparece un calamar gigante en Los Gigantes, Tenerife.


Foto: La Opinión/Aquawork

Un equipo de filmación de la colonia de cetáceos que habita en aguas del sur de Tenerife ha localizado, flotando a unas dos millas de la costa, los restos de un calamar gigante, posiblemente una hembra adulta que podría haber alcanzado los ocho metros de longitud con sus tentáculos íntegros. El ejemplar, del género Architheuthis, fue avistado frente al acantilado de Los Gigantes por el equipo de rodaje de un documental sobre la colonia de calderones tropicales de estas aguas, afirma Rafa Herrero, de la empresa Aquawork, especializada en la filmación y el estudio del mar en Canarias.

El animal se hallaba en buen estado de conservación a pesar de que le faltaban parte de los tentáculos y los ojos, pero conservaba su pigmentación original, señala el miembro de la entidad, que indica que al equipo de rodaje, también integrado por Teo Lucas y Montse Grillo, le causó “emoción y asombro” el hallazgo.

Herrero comenta que para Ángel Guerra, profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y uno de los mayores especialistas en cefalópodos del mundo, se trata posiblemente de una hembra adulta, que podría tener unos 8 metros de longitud si se tienen en cuenta los tentáculos íntegros. “Una hembra de Architheuthis puede llegar a medir dos metros y medio de manto, lo que supondría unos 18 a 20 metros de longitud en su totalidad. Su ojo es el mayor del reino animal, semejante a un balón de balonmano”, añade Herrero.

El inesperado encuentro se produjo el mes pasado, cuando el equipo de filmación divisó varias pardelas volando sobre el mar abierto, un indicador de que hay delfines, caballas o algo flotando en el agua. Al aproximarse a ese lugar vieron que estaban picoteando unos restos.

Para los documentalistas fue asombroso ver las dimensiones del cuerpo que había en el agua y constatar que era un calamar gigante, un animal “que arrastra una gran leyenda y una conexión muy directa con nuestro trabajo”, ya que se sabe que es una presa ocasional del calderón tropical.

Los especialistas recogieron muestras de las ventosas y del pico del ejemplar para enviarlas a la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago (Secac). “Fue un golpe de suerte” para este equipo que tiene el proyecto “ambicioso” de realizar un documental de 55 minutos, financiado por la Fundación Mapfre Guanarteme, sobre los calderones tropicales del suroeste de Tenerife, una de las dos colonias de estos cetáceos en el mundo junto con Hawai. Para filmar este documental sobre la vida del calderón tropical es preciso una campaña mensual de casi 10 horas al día entre febrero de este año y junio de 2012 navegando entre Punta de Rasca y Punta de Teno, una zona de especial conservación marina.

La profundidad del agua en la zona de Los Gigantes, lugar en el que apareció el calamar gigante, se sitúa entre los 800 y los 1.200 metros, lo que permite a los calderones tropicales bajar continuamente a alimentarse. El motivo es que hay bastantes especies marinas por esa zona, sobre todo ejemplares de la familia de los cefalópodos, explica Herrero.

“Las aguas profundas del sur de Tenerife poseen unas condiciones excepcionales para el desarrollo de numerosas especies de cefalópodos de profundidad, lo que permite que se haya asentado una población residente de calderones tropicales en el área”, añade.

Se sabe que el cachalote se alimenta de calamares gigantes y varios ejemplares prácticamente enteros han sido encontrados en sus estómagos, y también hay evidencias de que los calderones pueden incluir al calamar gigante entre sus presas, tal y como ha puesto de manifiesto la Secac.

Lo que no ha ocurrido nunca es avistar un calamar gigante vivo a pesar de las expediciones que se han emprendido para su hallazgo en Canarias, Cantabria y Nueva Zelanda. Todas han fracasado, recuerda Herrero.

Sin embargo, el primer hallazgo “de este mítico animal de las profundidades” se remonta al 30 de noviembre de 1861, también en aguas de la isla de Tenerife, lo que marcó “el primer encuentro entre el calamar gigante y el ser humano y que inspiró la novela de Julio Verne 20.000 leguas de viaje submarino.

“A pesar del tiempo transcurrido, apenas se sabe nada de este enigmático cefalópodo, que era conocido en la antigüedad como Kraken, el monstruo marino”, subraya Herrero

Fuente: La Opinión

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