“Fidel Castro sabía que JFK iba a ser asesinado” según un nuevo libro.


Hay una broma conocida sobre los economistas: si uno los coloca a todos uno detrás de otro, jamás llegarán a una conclusión. Lo mismo podría decirse de los historiadores sobre el asesinato de Kennedy. Sus libros con frecuencia están llenos de críticas duras, contenciosas y amargas sobre los demás.

El libro de Brian Latell Castro’s Secrets: The CIA And Cuba’s Intelligence Machine sin duda tendrá sus legiones de acerbos críticos y firmes defensores. La tesis del libro —que Fidel Castro conocía de antemano los planes de Lee Harvey Oswald para matar al presidente Kennedy en Dallas— está avivando argumentos entre los viejos especialistas en el tema.

“La noción de que Castro estuvo de alguna manera vinculado con el asesinato de Kennedy es ridícula”, afirmó Vincent Bugliosi, ex fiscal de California que enjuició al asesino Charles Manson y escribió un libro enciclopédico de 1.5 millones de palabras sobre el magnicidio, llamado R eclaiming History.

“La noción de que Castro hiciera algo que pudiera llevar a la desaparición de su propio país —que es exactamente lo que habría ocurrido si alguien se enteraba— es una locura total… No hay prueba de que supiera lo que pensaba Oswald. El propio Oswald no sabía lo que pensaba”.

Al igual que Bugliosi, Edward Jay Epstein —autor del reciente libro electrónico The JFK Assassination Theories, así como tres trabajos destacados publicados entre 1966 y 1978— no ha leído aún Castro’s Secrets. (El libro debe salir a la venta dentro de un mes). Pero opinó que una relación entre Castro y la muerte de Kennedy no es sólo creíble, sino probable.

“No hay duda de que Castro estaba al tanto de los planes de la CIA para asesinarlo y advirtió al gobierno de su conocimiento cuando se lo dijo a un periodista”, afirmó Epstein. “Si un jefe mafioso hiciera lo mismo, al día siguiente el otro estaría muerto, eso sería un caso evidente y esa persona sería el principal sospechoso”.

Gus Russo, autor de dos libros ( Live By The Sword y Brothers In Arms) que vinculan el asesinato de Kennedy con Castro, usando las mismas pruebas que Latell, estuvo de acuerdo: “La mayoría concuerda en que Kennedy estaba tratando de matar a Castro. Así las cosas, ¿por qué Castro no es el principal sospechoso?”

El escritor Gerald Posner, de Miami Beach, es autor del enormemente popular e influyente Case Closed, que echa por tierra algunas de las teorías de confabulación más populares sobre el asesinato de Kennedy. Sin embargo, Posner piensa que Latell puede tener razón. “Si hay un área en que algo nuevo puede salir a la luz, es la relación con la CIA y Castro”, afirmó. “Siempre existe la posibilidad de que los cubanos supieran lo que Oswald planeaba debido a sus visitas a la embajada cubana en México. Y si los cubanos sabían, entonces los soviéticos y la CIA también estaban al tanto, porque todos se vigilaban estrechamente los unos a los otros”.

Pero cualquier escenario que involucre a Castro en el asesinato, incluso indirectamente, es poco probable, declaró Peter Kornbluh, director del Proyecto de Documentación sobre Cuba del National Security Archive y autor de varios libros sobre las relaciones entre La Habana y Washington durante la era de Kennedy.

“En los últimos meses de su vida, Kennedy envió varios emisarios de paz a Castro”, comentó Kornbluh. “Kennedy incluso tenía una persona en Cuba [el periodista francés Jean Daniel] que le habló a Castro de un acercamiento durante el momento del asesinato. ¿Por qué Castro quisiera hacer algo que alentara al asesinato del primer presidente de Estados Unidos dispuesto a hablar de coexistencia con la revolución cubana?”

Sin embargo, al historiador Max Holland no le impresiona ese argumento. “Sí, Kennedy hablaba de paz en voz baja, pero no hay duda alguna de que había un plan para un golpe militar en Cuba en el que se asesinaría a Castro”, afirmó el autor de The Kennedy Assassination Tapes. “Esas dos cosas pueden parecer contradictorias, pero no estoy seguro de lo que fuesen. Creo que la idea era conseguir que Castro bajara la guardia, hacerle pensar que no planeábamos matarlo, y entonces asesinarlo”.

Fuente: New Herald

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