Decenas de esqueletos bajo el techo de una iglesia de Navarra


Entre 40 y 60 osamentas y cientos y cientos de huesos humanos permanecían escondidos bajo el tejado de la iglesia de Goldaratz. No se sabe de donde vienen, de qué época son o quien los puso ahí.

Tampoco se sabe si proceden de un osario o si quienes fueron sus dueños dejaron (o les arrebataron) allá la vida, bajo el tejado de una iglesia. Lo único que se sabe es que han aparecido ahora, bueno no, hace unas dos semanas y desde entonces han permanecido ocultos incluso para los vecinos de esta pequeña localidad situada a apenas 10 kilómetros de Irurzun.

Y no sólo para ellos, también para la propia Policía Foral que ayer, avisada del hallazgo, se presentó en el templo, en proceso de restauración, para precintarlo a la espera de que se despejen las dudas. Será la policía científica quien estudiará los restos y el Instituto Anatómico Forense el que determinará su procedencia, informaron. Hasta entonces, la duda planea en este pequeño pueblo colgado de las faldas de Dos Hermanas.

Metidos en sacos de obra o apilados contra las paredes de la gambara, los cuencos vacíos de decenas de esqueletos parecen preguntarse como han acabado allá. Y es que no es raro encontrar restos humanos en el subsuelo de las iglesias pero ¿en el tejado? Los vecinos no dan crédito a lo que ayer constataron, pero sobre todo se muestran enojados porque la paralización de la exhumación ha sido in extremis. Creen que había orden de deshacerse de los restos y sólo por casualidad se ha evitado.

Alguien los vio, corrió la voz entre los vecinos y fueron ellos los que dieron el aviso a la Policía Foral temiendo que esos restos pudieran estar relacionados con la Guerra del 36. Es una suposición, pero ellos exigen que los restos no abandonen el templo sin que antes se despejen las dudas.Por su parte el párroco de Goldaratz, Andrés Patrirena, señaló que el lunes visitó las obras y que tenía previsto acudir hoy al arzobispado para que le indicaran qué hacer con los restos. Eso sí, fue él quien dijo a los obreros que los guardaran en bolsas en el interior de la iglesia hasta “saber qué hacer”. Petrirena cree que los restos pueden proceder del cementerio que había bajo la iglesia y que hace 200 años, al cambiar el suelo, pudieron aparecer y se almacenaron donde ahora se han encontrado. Añadió que no cree que puedan ser de la Guerra Civil “porque si fueran de fusilados no estarían en la iglesia. ¿Cómo iban a estar si no dejaban ni hacer funerales?”

Fuente: Diario de Navarra

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