Lecciones de Misterio: Ted Serios y las Psicoimágenes


Las Psicoimágenes se ha definido “como aquella incluida de forma anómala en cualquier tipo de soporte (magnético, óptico, físico, etc.), y cuya existencia no es explicable mediante los conocimientos técnicos y científicos del momento.

Estas imágenes pueden aparecer en los espacios donde se desarrollan nuestros actos cotidianos, en el ámbito de lo doméstico (el hogar) y en el de lo público, territorio éste donde se erigen las grandes superficies, centros y espacios de poder en los que su aparente e inmaculada imagen de limpieza, ecología y brillo en ocasiones se ve salpicada, contaminada, manchada, marcada por los “residuos” de nuestra actividad diaria”. (Extracto de Exposición Universidad de Burgos). 

Desde que Niceforo Niepce inventara la fotografía en 1822 (para gracia y satisfacción de Nikon o Canon) la fotografía ha ido evolucionando hasta lo que conocemos hoy en día. Un mundo que ya no es ajeno a nadie y sobre el que podemos crear y manipular. Ya antiguamente algunos espabilados crearon argucias para engañar al público con fotografías de supuestas hadas, argucias que hoy en día son auténticos montajes tan bien elaborados que cuesta distinguir la realidad de lo que no lo es.

Pero en la década de los 60, la fotografía no era lo que hoy conocemos como un proceso digital, la fotografía era algo más químico y elaborado.

Concretamente en 1963 apareció en escena un personaje que vendría a poner de relieve un fenómeno en apariencia “paranormal” que trascendía más allá de lo físico. Su nombre era Ted Serios, un ascensorista de origen griego que residía en Chicago.

Sus primeras apariciones fueron en la reconocida revista LIFE, donde invitado por Paul Elch, Serios presento son “poderes sobrenaturales”, los cuales consistían en fotografiar el pensamiento con ayuda de una cámara Polaroid de revelado instantáneo.

Ted con la ayuda de su “psique” y un pequeño aparato llamado “gismo” acoplado a la Polaroid, conseguía obtener imágenes borrosas de aquello en lo que pensaba. Las imágenes la mayoría de las veces no eran claras, y en muy raras ocasiones cubrían todo el papel, más bien solo una parte del negativo quedaba impresionado.

Tras estas apariciones la notoriedad de Ted hizo que muchas personas se interesaran por sus “poderes”. Uno de esos interesados fue Jule Eisenbud  profesor adjunto de psiquiatría en la Medical School de la Universidad de Colorado, quien siguió los prodigios de Ted, investigándolo durante años. Evidentemente la utilización del denominado “gismo” para obtener la fotografías del pensamiento, levantaron las suspicacias de los reporteros e investigadores que estaban convencidos de que los poderes de Serios, no eran mas que una patraña que elaboraba con una buen arte de prestidigitación. Tanto fue así, que dos periodistas Charles Reynolds y David Eisendrath en  octubre de 1967 quisieron desmontar el truco de Serios creando un dispositivo que, introducido en el “gismo”, obtenía unos resultados semejantes a las imágenes de Ted.

Sin embargo Eisenbud, a pesar de que reconocía que el truco podía ser factible, nunca vio ningún tipo de artilugio en el interior del “gismo” que el siempre examinaba antes y después de las sesiones de fotografías con Ted, es más, otros investigadores como los doctores norteamericanos J.G. Pratt y Ian Stevenson que asistieron a más de 800 test realizados a Serios, nunca encontraron o descubrieron a Ted realizando ningún tipo de artimaña o truco para realizar las imágenes.

¿Como funcionaban los supuestos poderes de Serios?

(Extraído de Mundoparanormal.com)

La primera vez que Eisenbud vio a Serios realizar una fotografía paranormal, en una habitación de hotel de Chicago, el psiquiatra había traído consigo dos vistas de los edificios del Kremlin, cada una de ellas escondida en un sobre de papel manila.

Una de las imágenes que Serios produjo en aquella sesión fue un edificio alto y estrecho, que uno de los testigos identificó inmediatamente como la Water Tower (Torre de las Aguas) de Chicago, es decir, un elemento del paisaje que le era familiar a Serios. A pesar de que no parecía estar conectado en absoluto con lo que se pretendía, Eisenbud quedó muy impresionado porque algunas de las imágenes y símbolos de la fotografía estaban conectados con lo que más o menos tenía él en la cabeza en aquel momento. Dos años más tarde Eisenbud dio por casualidad con otra vista de los edificios del Kremlin. Esta vez se trataba de la Torre del Reloj de Iván, que sólo se veía parcialmente en una de las dos ilustraciones anteriores, pero que sobresalía del resto del edificio. Entonces se dio cuenta de que tenía «un parecido notorio» con la Water Tower de Chicago.

Algo similar ocurrió con una fotografía que mostraba dos pisos de un edificio y un letrero algo desenfocado que podía sin embargo llegarse a leer. La Royal Canadian Mounted Police (Real Policía Montada del Canadá) reconoció finalmente este edificio como uno de los hangares de su división aérea; pero señalaron una curiosa falta en el deletreo que otros observadores habían también notado. Las palabras de la fotografía de Serios eran «Air Division Cainadain Moun-».

Después de algunos experimentos más, los pretendidos poderes de Serios comenzaron a desvanecerse. Siguió sometiéndose a pruebas, pero cada vez le costaba más obtenerlas, podía incluso tardar hasta dos horas en obtener una mancha borrosa. Finalmente en 1967 Eisenbud, acabo desistiendo en sus investigaciones y ante la desaparición de los poderes de Ted, decidió dedicarse a otros menesteres. La ultima fotografía de Serios, según se dice, fue la imagen de un “telón” que parecía poner punto y final a su obra paranormal, aunque probablemente esto ultimo sea inventado para darle mayor esplendor a su final.

Años después el reconocido cazador de fraudes paranormales afirmo en su libro “FlimFlam! La verdad sobre Unicornios, Parapsicología y otras ilusiones” esgrimió y fabrico como ya se hiciera en 1967 un “gismo” propio y personal  que también reproducía imágenes con la misma calidad que las de Serios.

“Si se sostiene el «gismo» con el extremo de la lente contra la palma de la mano, y se coloca muy cerca del objetivo de una cámara Polaroid enfocada a infinito y disparando el obturador, la imagen de la diapositiva quedará impresa en la película Polaroid. Randi explica que, después de utilizado, el «gismo» puede extraerse fácilmente y el rollo de papel, una vez vacío, ruede mostrarse para que lo examinen libremente.

Como decía, es factible realizar fotografías con este truco, pero lo cierto es que es fácil mostrar como puede hacerse algo, pero demostrar como se hace, no es lo mismo que hacerlo, y en mas de 1.000 sesiones a Serios, nadie fue capaz de descubrir cual era su “prestigio”, ni Randi, ni ninguno de sus otros detractores.

Ante eso, al menos queda un resquicio del beneficio de la duda para Ted Serios.