Más familias que andan a cuatro patas


Los Ulas, una familia que vive en el sur de Turquía, no son las únicas personas que andan a cuatro patas, en un extraño caso divulgado el año pasado. Otras cuatro familias con la misma peculiaridad han sido localizadas desde entonces, dos en Irak y otras dos en Suramérica.

Así lo anunciaba ayer «The Times» con un reportaje centrado en los Ulaywi, cuatro hermanos de entre 34 y 44 años -tres hombres y una mujer- que viven a un centenar de kilómetros de Bagdad, en una pequeña población. Según el padre, Hussein Ulaywi, otros cuatro hijos crecieron con total normalidad, pero estos mostraron la disfunción desde que nacieron, incluso de bebés se ponían a gatas con las piernas completamente estiradas, como luego han continuado haciendo. También en el caso de los Ulas, el caminar con las cuatro extremidades se repite sólo en parte de los miembros de la familia: cinco de los dieciséis hermanos.

Conforme a las investigaciones realizadas por el profesor Nicholas Humphrey, especialista en psicología evolutiva en la London School of Economics, que es quien ha trazado la localización de las cinco familias, el hecho de no poder caminar erectos con normalidad y hacerlo utilizando las manos y los pies no está asociado a un gen determinado. «En ningún caso se puede decir que hay un gen para caminar con las cuatro extremidades», declaró.

Los análisis genéticos realizados sobre las cinco familias indican que cada una presenta un defecto genético diferente. Las investigaciones concluyen que esa peculiaridad es fruto de un desorden en alguno de los genes relacionados con el desarrollo del cerebelo, la parte del cerebro que controla el equilibrio, lo que llevaría al individuo desde su nacimiento a buscar la estabilidad sobre los cuatro puntos de apoyo.

Falta de atención médica

Junto a ello, además, estarían las condiciones ambientales y de nutrición. Los cinco grupos de hermanos viven en zonas pobres y aisladas, donde la falta de atención médica impidió que el problema del equilibrio fuera tratado desde el comienzo, con el auxilio por ejemplo de andadores. Según la literatura médica, dice Humphrey, «niños sin cerebelo pueden aprender a andar, incluso a montar en bicicleta».

Fuente: ABC