Dice tener pruebas contra Lyndon B. Johnson en el asesianto de John F. Kennedy


Un nuevo testimonio ha reabierto esta semana el debate sobre quién estuvo detrás del asesinato de John Fitzgerald Kennedy. No ha sido una filtración de los servicios de inteligencia, ni una sesuda tesis doctoral, ni el enésimo best-seller que promete resolver todas las claves del magnicidio. Desde la ciudad de Vancouver (Canadá), un hombre afirma poseer información que implica directamente a Lyndon B. Johnson, el vicepresidente de Kennedy. El desconocido responde al nombre de Jack Worthington, tiene 46 años y asegura ser hijo ilegítimo del presidente más famoso de EEUU.

Todo arrancó una semana antes, cuando el New York Post desveló en su famosa columna de cotilleos Page Six que la revista Vanity Fair llevaba un año y medio en contacto con un posible hijo biológico de Kennedy. La publicación, añadía el Post, había dejado aparcado el tema tras hablar con el senador de Massachusetts Ted Kennedy, hermano del fallecido presidente. Al menos, hasta que hubiera pruebas irrefutables que verificaran el parentesco.

LA BÚSQUEDA

Fue el diario canadiense The Globe and Mail el que destapó detalles sobre el misterioso hombre: tenía cuarenta y tantos años, vivía en Vancouver y guardaba un fuerte parecido con JFK. Con semejantes datos, la prensa local de esta ciudad se volcó en buscar por su cuenta al supuesto hijo del malogrado presidente. La cadena de radio CBC colgó un aviso en su versión on-line preguntando a los oyentes si conocían a alguien con tales características. Un reportero del programa News at Six de la cadena de televisión CTV se dedicó a parar por la calle a mujeres de avanzada edad para preguntarles si habían tenido relaciones íntimas con Kennedy.

Abrumado por la presión, y después de que una publicación de Vancouver revelara su identidad, Jack accedió a posar para The Globe and Mail y a contestar algunas preguntas. Su fotografía muestra a un hombre alto, delgado, de ojos marrones y cabello entre castaño y pelirrojo. Worthington, cuya madre es de Texas, calificó su infancia como “idílica” y afirmó que tuvo una relación padre-hijo fantástica con el hombre que le crió. Se mudó hace cinco meses con su mujer y sus hijos a la provincia de la Columbia Británica, donde vive su familia política. A pesar de que allí se siente cómodo y seguro, reconoció que ha contratado a personal de seguridad.

DOS AÑOS

Curiosamente, Worthington cumplió dos años el día del asesinato de su supuesto padre. Si se confirmara que es hijo de Kennedy, habría sido concebido en los primeros días de su presidencia, aunque nada puede darse por sentado hasta que no medie una prueba de ADN. El más interesado en someterse a dicha prueba es el propio Worthington, quien ya ha pedido la colaboración de los Kennedy. “Necesitamos ADN de John F. Kennedy o, al menos, de algún varón de la familia emparentado directamente con Joe Kennedy [padre de JFK], ya sea en EEUU o en Irlanda”, declaró. De demostrarse el parentesco, sería el segundo hijo vivo de Kennedy, quien tuvo tres con Jacqueline Bouvier: Carolina, John y Patrick. El último falleció a los dos días de nacer y John murió en un accidente de aviación en 1999. Worthington, quien dice trabajar en el mundo de los negocios a nivel internacional, describe su situación económica como desahogada y sostiene que no le mueve interés oculto. “Le dije a Vanity Fair que firmaría ahora mismo con los Kennedy un acuerdo por el que accedo a no perseguir remuneración económica alguna”, señala.

IMPACTO

“Esta no es una historia sobre el simple y trivial ‘descubrimiento del hijo ilegítimo de JFK’, aunque lo parezca. La información que revelaré podría tener un profundo impacto”, declaró al The Globe and Mail. Y no mentía. Worthington acusa al vicepresidente Johnson de estar implicado en el asesinato de JFK. Dice poseer información confidencial gracias a su madre, quien fue presentada a Kennedy por el propio Lyndon B. Johnson. No quiso dar más datos para proteger la investigación de Vanity Fair, pero sí aclaró que la familia de su madre formó parte de los grupos de poder de Johnson en Texas, y que Vanity Fair trabaja para desvelar cómo se planificó “el ascenso de LBJ y la caída de JFK”.

Kennedy fue proclamado candidato a la presidencia de EEUU el 13 de julio de 1960, tras vencer por abrumadora mayoría en la convención demócrata. Uno de los mayores perjudicados fue el senador por Texas Lyndon B. Johnson, a quien sorprendentemente Kennedy ofreció la vicepresidencia. Según la versión oficial, necesitaba a Johnson para ganar en los estados del Sur. Sin embargo, en los corrillos de la convención circuló la teoría de que Kennedy, en realidad, esperaba que Johnson rechazara su ofrecimiento.

TIROTEADO

Lo cierto es que entre 1961 y 1963 trabajaron juntos en la Casa Blanca. El final de esta historia es de sobra conocido. El 22 de noviembre de 1963 Kennedy fue tiroteado en Dallas y, una hora y media después, Johnson juró el cargo de presidente en el aeropuerto de la ciudad. En su entrevista, Worthington afirmó que buena parte de la información que posee fue ya anticipada por Barr McClellan en Blood, Money & Power: How L.B.J. Killed J.F.K. (Sangre, dinero y poder: Cómo L.B.J. mató a J.F.K.). Según McClellan, el asesinato de Kennedy fue planificado por el propio Johnson en colaboración con los peces gordos de la industria petrolífera texana.

No fue McClellan, en cualquier caso, el primero en proponer la teoría de la conspiración. Curiosamente, la denuncia que ahora hace Worthington guarda significativas semejanzas con la teoría expuesta por Madeleine Brown en una extensa entrevista en el programa de televisión A Current Affair, en el año 1992. Brown fue amante de Johnson durante dos décadas y tuvo un hijo ilegítimo con él. En la citada entrevista, y posteriormente en su autobiografía (1997), Brown contó con detalle una reunión que Johnson mantuvo con varios oligarcas texanos, todos ellos implicados en lavado de dinero y financiación ilegal de actividades anti-castristas. Según Brown, al término de la reunión Johnson le susurró al oído: “Después de mañana los malditos Kennedy no me van a dejar más en vergüenza”. Un día después, JFK fue asesinado en Dallas.

Fuente: El Mundo.es

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