La extraña mandíbula del anfibio Gerrothorax


El Gerrothorax pulcherrimus vivió hace 210 millones de años y como puede verse era un anfibio de extraña apariencia. De hecho, su boca se hallaba armada de filas de dientes y de dos colmillos muy afilados para empalar a los mas resbaladizos peces.

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Fósil y reconstrucción de como se alimentaba el animal

La mandíbula inferior del Gerrothorax estaba fija, y para masticar tenía que elevar la cabeza y dejarla caer. Es decir: Exactamente lo opuesto a lo que hacemos nosotros y casi todos los animales de la creación.

Farish Jenkins, el científico que publicó un artículo sobre el Gerrothorax en el Journal of Vertebrate Paleonthology, dijo que este ser de un metro de largo vivía en el fondo de los lagos, y que probablemente dejaba abierta la boca todo el tiempo, hasta que algún desafortunado pez entraba y el Gerrothorax cerraba de golpe la boca.

El Gerrothorax era muy robusto y estaba protegido por una especie de armadura ósea. El cuerpo y la cabeza eran muy planos, las patas cortas y macizas, y al parecer presentaba branquia externas bien diferenciadas.


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