Sacerdote ruso investiga el avistamiento de un “Bigfoot” en Siberia


Un grupo de personas encabezada por el obispo ortodoxo ruso de Kemerovo y un oficial de la región han salido el pasado jueves a la búsqueda de un bigfoot avistado en Tashtagol por cazadores locales, anuncio un portavoz el pasado día 19 de febrero.

almasty01

El portavoz regional de Kemerovo dijo que una expedición científica se está organizando para el verano

A principios de esta semana, la administración regional de Kemerovo ha publicado un informe en el que los cazadores locales había visto “algunas peludas criaturas humanoides, con una altura de 1.5-2 metros, cerca de la cueva de Azass en el monte Shoriya. El informe es ilustrado con una fotografía desde el interior de la cueva que muestra las huellas de una criatura supuestamente no identificada.

Desde el pueblo más cercano, Ust-Kabyrz, el obispo y un grupo de rastreadores trataran de alcanzara la Cueva de Azass mediante el único transporte disponible: las motos de nieve. Agregó que el sacerdote también hará una visita privada al Shoriya, donde bendecirá una pequeña iglesia en un GULAG abierto a los turistas. En la época soviética, hubo un gran número de estos campos en la zona noreste de Novosibirsk.

Según el jefe del departamento de antropología del Instituto de Etnología y Antropología en Moscú, los antropólogos nunca han visto o estudiado el cadáver de un bigfoot o yeti, si bien existen numerosos informes de sus observaciones en todo el mundo y también en Rusia. Según algunos la Tierra se ha estudiado tan a fondo que si una población de yetis hubiese existido, o sobrevivido en el tiempo, habría sido encontrada ya.

El portavoz regional de Kemerovo dijo que una expedición científica se está organizando para el verano y que recopilara mas datos sobre los extraños humanoides de la región en cuestión. Los detalles financieros de la expedición se están perfilando y ya hay muchos aficionados, empresarios y cazadores dispuestos a ayudar. En la región del Cáucaso y en Mongolia este tipo de críptido recibe el nombre de Almasti, y para algunos criptozoólogos, como J. M. Koffman o Myra Shackley, autoras de importantes trabajos sobre los yetis rusos, podría tratarse de poblaciones relictitas de hombres de neandertal.