Nuevas especies marinas para Canarias


El ochenta por ciento de los fondos marinos canarios se encuentran a lo que se denomina gran profundidad. Es decir, a entre 200 y 1.000 metros. Pese a ello, el hábitat marino es un gran desconocido científicamente. De hecho, hasta que en 2003 se produjeron varamientos masivos de zifios tras unas maniobras militares, no se sabía que estos cetáceos vivían en el Archipiélago ni en qué cantidad. Para conocer mejor las poblaciones de zifios y calderones que hay en Canarias, se ha realizado la campaña Zifiocal 1 en el buque La Bocaina que pertenece al Gobierno canario.

Zifios de Gervais (Foto: http://www.ideasparaunmundomejor.com)

Los investigadores tienen aún que analizar todo el material recogido pero, de momento, han hecho varios descubrimientos importantes: se han encontrado varias especies de peces y cefalópodos (principal alimento de los cetáceos) que no se habían citado antes en las Islas, algunos de ellos provistos de luces y con formas espectaculares. Además, han determinado que existe una separación espacial entre zifios y calderones y que cada uno se mantiene en su espacio sin ocupar el de la otra especie.

La explicación la aporta la investigadora de la ULL, Natacha Aguiar, al decir que “ocurre igual que los grandes depredadores en la Tierra: que se reparten las zonas porque tienen presas diferentes” y comparó a los calderones con los guepardos del mar y a los zifios con los camellos que se desplazan lentamente y gastan menos energía.

El estudio se ha realizado en aguas de Tenerife, donde están los calderones, y en El Hierro, donde se hallan los zifios. En estas aguas es relativamente fácil estudiar el comportamiento de estos cetáceos debido a la gran cantidad de ellos que se han establecido de forma fija y a la cercanía a la costa de estas poblaciones.

Aguiar explica que Canarias es como el Serengueti (Tanzania) de los cetáceos pues hay algunos lugares como El Hierro que se caracterizan por una transparencia total en sus aguas y la ausencia de ruidos. Con respecto a la contaminación acústica, tanto ella como el catedrático de Biología Marina de la ULL, Alberto Brito, recordaron que los calderones del sur de Tenerife viven rodeados de demasiado ruido proveniente de las embarcaciones que intentan observarlos.

Así, ambos criticaron la dejadez del Gobierno canario en las inspecciones contra la actuación de aficionados y curiosos e insistieron en que el sector establecido legalmente para observar los cetáceos ha mostrado interés en cumplir con la ley.

Estudio en equipo

La campaña Zifiocal 1 ha estado liderada por la Universidad de La Laguna (ULL) y el Instituto Oceanográfico Woods Hole (WHOI) con la colaboración del Instituto Canario de Ciencias Marinas (ICCM) y del Instituto de Ecología y Biología Marinas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Los resultados preliminares de la campaña se presentaron ayer por parte de algunos de los investigadores expertos en el estudio de cetáceos (Natacha Aguiar, ULL); cefalópodos (Ángel Guerra y Ángel González, CSIC); bioacústica (Fernando Bordes del ICCM) y de peces (Alberto Brito, ULL).

Todos ellos coincidieron en que las próximas campañas requerirían nuevas y modernas técnicas para su estudio como es el caso de los robots submarinos con cámaras y sensores, lo que aporta más conocimiento de los animales en su hábitat que las capturas de arrastre, como han hecho en esta ocasión, que además perjudican más al ecosistema.

Esta situación se resolverá en breve cuando se termine de construir el buque oceanográfico que tiene planeado el Gobierno de Canarias para el que se ha pedido la instalación de un robot con capacidad de estudiar las grandes profundidades de las aguas canarias.

Fuente: La Opinión de Tenerife

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