La noticia alegre del día: “El Delfín Esperanza”


Algo especial e inhabitual ocurrió ayer en la playa del Arenal, en La Punta del Hidalgo. Lo lógico, y triste, es que los delfines que acaban varados en la costa sean descubiertos ya fallecidos o a punto de hacerlo. Pero ayer irrumpió la excepción. Sobre las 7:45 horas, y sin que se sepa cuánto tiempo llevaba ahí, fue avistado un delfín hembra joven, de 1,8 metros de largo, unos 150 kilos y de la familia de los listados, desde la carretera que lleva al célebre núcleo lagunero. Desde entonces, y durante cinco largas horas, vivió una auténtica odisea para volver a mar abierto vivo, para sorpresa del veterinario del Cabildo, otros trabajadores insulares habituados a estas tareas o, incluso, expertos que aconsejaban vía telefónica.

Al defín lo llamarón "Esperanza"

Al delfín lo llamaron "Esperanza"

Todo empezó cuando un vecino lo avistó desde la vía y avisó a la Policía Local, que llegó media hora después. Un cabo y otro agente, con ayuda de surferos (algunos del Puerto y otros habituales de La Punta), así como dos vecinos que lo habían visto con antelación, lograron sacarlo de las rocas más cercanas a Bajamar y llevarlo hasta la arena. Presentaba una cortada en la aleta izquierda y pequeñas heridas que sangraban motivadas por el choque con los callados.

Los agentes pidieron ayuda al 112, que avisó al Cabildo, Cruz Roja, Oceanográfico, Gobierno canario… También llamaron a los pescadores de La Punta para comprobar si era posible disponer de una embarcación, pero, según señalaron los agentes a EL DÍA, el 112 les explicó que los pescadores preguntaron por quién abonaría el gasto de gasóleo y se negaron. Ante el retraso inicial, los agentes pidieron al 112 que avisaran también a la Guardia Civil.

Mientras, y aprovechando dos grandes cubos traídos por la marea (de las pocas veces que tiene sentido la basura junto al mar), los policías, surferos y vecinos solidarios bañaban al delfín en la arena, que se reactivaba y dejaba claro que estaba vivo. Incluso, una perra maternal le lamía las heridas. Las dudas sobre si debían introducirlo sin esperas en el mar y la indignación de los presentes fue creciendo ante la tardanza de los expertos. Hubo tiempo, incluso, para ponerle nombre: Esperanza.

Cuatro horas después, apareció un técnico del departamento de Fauna del Cabildo junto a un chico de prácticas. Indicó cómo mojar al delfín y, por teléfono, explicó la situación a Manuel Carrillo, biólogo del Gobierno regional, quien, en declaraciones a EL DÍA, resaltó lo sorprendente del caso, ya que no es normal que vivan tanto tiempo por fuera. Al poco, se acercó una lancha de la Guardia Civil, que tuvo que maniobrar durante cierto tiempo por el mal estado del mar.

También apareció un veterinario del Cabildo, que corroboró la descoordinación del protocolo, ya que se había enterado de que estaba vivo sólo media hora antes, para mayor enfado de los agentes. Además, lamentó que el Cabildo no disponga ni de una lancha para casos así. Este especialista también se asombró de que viviera y de que hubiese pasado tanto tiempo, si bien le quitó importancia a las heridas y resaltó que lo más habitual es que, por parásitos o simples causas naturales (a veces también por comer bolsas u otras basuras), los mayores van a morir al litoral.

Se comentó la opción de llamar al Loro Parque. Sin embargo, y ante la imposibilidad de sacarlo por tierra, se optó por el mar, bajo la recomendación del veterinario, que le puso una inyección para minimizar sus temblores. Eso sí, no se empleó el depósito de insuficiente tamaño que trajeron nadando a la orilla dos guardias civiles. Los agentes de la Benemérita y los surferos intentaron alejarlo entre las olas y, por unos instantes, los presentes incluso aplaudieron al ver que ya nadaba con soltura. Pero la historia se complicó. Las mareas no ayudaban y volvió a chocar con virulencia contra las rocas. Estaba desorientado y sólo se podía salvar si se alejaba un par de millas. Se volvió a intentar atándolo a sogas y, al final, se consiguió alcanzar la lancha y salvarlo. Se acertó con el nombre.

Fuente: EL DIA.es

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