Nubes noctilucentes podrían dar confirmación a una teoría de la explosión de Tunguska


A vueltas con uno de los mayores misterios de todos los tiempo, los investigadores de la Universidad de Cornell, han propuesto una nueva teoría que según ellos, prueba que un cometa impactó sin ningún lugar a dudas en Tunguska en 1908.

El 11 de junio de 2007 las cámaras fotográficas en el satélite de AIM registraron algunos de los primeros datos que documentaban las nubes noctilucentes sobre las regiones árticas de Europa y de Norteamérica. Foto: NASA

El 11 de junio de 2007 las cámaras fotográficas en el satélite de AIM registraron algunos de los primeros datos que documentaban las nubes noctilucentes sobre las regiones árticas de Europa y de Norteamérica. Foto: NASA

La investigación será publicada en la revista “Geophysical Research Letter” y en la misma se explica  que se ha llegado a una clara conclusión después de investigar los sucesos que se produjeron al día siguiente de la explosión. Al parecer, la noche siguiente a la explosión de Tunguska, fueron visibles en el cielo nubes “noctilucentes” que están compuestas de cristales de hielo que se forman únicamente a gran altura y a temperaturas extremadamente bajas.

“La evidencia de que un cometa golpeo esa zona de Siberia en 1908 es muy fuerte. La enorme cantidad de vapor de agua en la termosfera de la Tierra fue arrojada por el núcleo del cometa, la cual quedó atrapada en un enorme remolino de energía por un proceso que llamado turbulencia biodimensional” lo que explica porque las nubes noctilucentes se formaron un día después a muchos miles de millas de distancia” explicaron los investigadores.

Esta imagen muestra una de los primeros avistamientos desde la tierra de nubes noctilucentes en el verano de 2007. Crédito: Veres Viktor de Budapest, Hungría tomada el 15 de junio de 2007.

Esta imagen muestra una de los primeros avistamientos desde la tierra de nubes noctilucentes en el verano de 2007. Crédito: Veres Viktor de Budapest, Hungría tomada el 15 de junio de 2007.

Estas nubes son las más altas de la Tierra, donde se forman a una altura de unos 88 kilómetros de altura sobre las regiones polares, durante los meses de verano, cuando la mesosfera es de alrededor de unos -80ºC.

Esta conclusión al parecer se ha visto respaldada por una estela dejada por el transbordador espacial que ha sido observada recientemente a la altura de los cohetes, parece que esta se asemeja mucho a la acción del comenta.

Un solo vuelo del transbordador, inyecta 300 toneladas de vapor de agua en la atmósfera de la Tierra y se han encontrado partículas de estas aguas esparcidas en las regiones árticas y antárticas, donde se forman estas nubes después de alcanzar la mesosfera.

Las primeras denuncias de estas formaciones de nubes coincidiendo con el lanzamiento de los transbordadores se efectuaron en 1997 y 2003, pero no ha sido hasta 2007 que se confirmara este suceso. Hoy sabemos que en 1908 tras la explosión las nubes brillaron durante varios días en toda Europa, pero especialmente en Gran Bretaña. Lo que por ahora no explican los científicos es como se desplaza el vapor de agua en un lugar sin dispersión ni difusión. Según explican es un reto para la física.

Hasta el momento los científicos no han logrado desentrañar como se mueve el viento o las capas muy superiores a las de la atmósfera, debido principalmente a que es un medio muy difícil de investigar por medios convencionales como cohetes, sondas o globos.

Anuncios