Nuestro tiempo en la Tierra se acaba


Hoy día se habla más que nunca de las posibilidades de que haya vida allende nuestras fronteras. Y se pone mucho empeño en tratar de descubrirla, desde que en 1995 se descubriera el primer planeta exterior al Sistema Solar, o exoplaneta. Sin embargo, ¿cuándo dejará nuestro planeta de ser habitable?

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Los científicos y astrónomos parecen unánimes. Dentro de no mucho. En la búsqueda de la vida exterior a nuestro planeta, los esfuerzos se centran en encontrar un planeta similar al nuestro, que orbite alrededor de su estrella en la llamada zona de habitabilidad, que es aquella donde, grosso modo, ni estás tan cerca de tu estrella para quemarte ni tan lejos para quedarte helado.

Nuestro planeta ha tenido la fantástica suerte de estar a la distancia clave para poder soportar la vida (tal y como la conocemos, claro). Sin embargo, los estudios parecen reflejar que, irónicamente, el Sol no parece la estrella idónea para albergar vida a su alrededor, cosa curiosa teniendo en cuenta que es la única estrella que sabemos que lo hace.

En la explicación de la vida en la Tierra y en las condiciones hay ciertos actores que tienen papeles protagonistas. Uno de ellos es, claramente, el Sol, su energía irradiada y su campo magnético. Y otro es el campo magnético propio de la Tierra, que nos protege de las partículas cargadas que vienen hacía nosotros, impidiendo que nuestra atmósfera se aleje, y actúa como escudo contra esos rayos cósmicos. De hecho, se cree que el que Marte no tenga atmósfera es consecuencia de que no tiene campo magnético intrínseco.

En el mismo estudio, se dan razones de por qué nuestra dupla Tierra-Sol y su éxito no es tan normal. Las estrellas que serían más idóneas para albergar vida son las llamadas enanas naranjas, que tienen una esperanza de vida mucho mayor que la del Sol, entre 20 y 40 mil millones de años, por lo que dejarían la zona habitable siendo habitable (valga la redundancia) mucho más tiempo. Además, la Tierra tampoco parece un sitio idóneo. Sería mejor que tuviera tres o cuatro veces más masa, con una gravedad mayor, para que retuviera mejor la atmósfera.


Y lo peor de todo es que nuestro Sol empezará a hacerse más luminoso, más grande, y más caliente en, como mucho, mil millones de años, por lo que el agua líquida en la Tierra pasaría de ser un bien escaso a un bien inexistente, provocando un efecto invernadero infernal.

Fuente | SpaceFellowship; Vía | Slashdot

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