Regresan las mutilaciones de ganado, ahora en Argentina


Mario Prado señala en lugar en el que aparecieron mutilados sus lechoncitos. Corresponsalía / Julio Jozami

Mario Prado señala en lugar en el que aparecieron mutilados sus lechoncitos. Corresponsalía / Julio Jozami

No son pocos los parajes del interior provincial donde aún se mantienen vivas las creencias en personajes o criaturas que se supone habitan exclusivamente el universo de las leyendas o los mitos populares. Así como al Tanicu hay que ofrecerle abundancia para no padecer miseria o a la Telesita ofrecerle bailes para encontrar bienes perdidos, hay quienes creen que apariciones como el almamula pueden ocasionarles daños y se preparan para repeler su ataque con absoluta convicción.

Es el caso de un habitante del barrio Emergencia, un sector periférico del este de la ciudad de Loreto sobre la ruta 89, Mario Prado, quien hace unos días realizó una exposición en la Seccional 27 de policía, en la que puso en conocimiento de que una extraña criatura le estaba mutilando sus animales y que esperaría armado en un lugar de la casa para terminar con esas andanzas.

“Esto no es cosas de animales normales, es trabajo del almamula, porque ella come ojos, lengua, hígado y corazón”, dice Prado que le había sentenciado un vecino del lugar al ver el estado en que le habían dejado a sus lechones, y además le recomendó que esperara armado en el corral el próximo ataque y que realizara la denuncia en la policía.

Las palabras del viejo vecino (del que no quiso dar su nombre) convencieron a Prado y a su familia de que sus animales habían sido víctimas del almamula.

Recreación del "almamula"

Recreación del "almamula"

Los extraños sucesos comenzaron el viernes 2 de octubre cuando uno de los hijos de Mario Prado encontró un pequeño cerdo muerto cerca del corral. Éste presentaba una herida en la cabeza como si hubiera sido provocada con un elemento filoso, pero de la cual no emano sangre ya que el animal tenía el pelaje limpio y tampoco había manchas en el lugar.

En un principio los Prado pensaron que se trataba de un suceso aislado y que estaba relacionado con la presencia de algún depredador, pero cuatro días después se repitió el hallazgo, pero eran tres pequeños cerdos, los que fueron encontrados sin los ojos y sin la lengua, y otro que presentaba tres heridas circulares en el cuerpo, con las mismas características del primer ataque.

“Ahí me pareció extraño, y consulté con un familiar mayor y este me dijo que podía tratarse de un ratón grande, que muchas veces mata lechones pequeños, y que los come por debajo del cuero, me pareció razonable la explicación, pero en el tercer ataque los animales muertos eran de una envergadura mayor que los anteriores y fue cuando me comencé a preocupar”, sostuvo Mario Prado.

Luego reveló a EL LIBERAL que la última noche que el depredador entró en el corral mató a cuatro lechones más, “a dos les provocó heridas similares a la de los casos anteriores, pero otro estaba comido por el ano, mientras que el cuarto tenía las tripas afuera, y sólo le faltaban el corazón y el hígado”.

Fue entonces cuando se le acercó una persona mayor mientras estaba viendo a sus animales muertos en el corral, a quien le comentó lo sucedido. Y la respuesta recibida fue: “Esto no es cosa de animales normales, es trabajo del almamula, ella come ojos, lengua, hígado y corazón”.

El desconocido animó a Prado a esperar armado en el corral el próximo ataque, a la vez que recomendó que realizara la denuncia en la policía en la que debía informar que estaría en el corral con un arma. Hubo espera cargada de miedo y de coraje, no se sabe de qué se trató, pero no hubo más ataques al corral de Prado.

Fuente: El Liberal

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