Nueva especie humana descubierta, el “Hombre del Ciervo Rojo”.


El Yeren, Yiren, Yeh Ren, hombre salvaje, hombre mono u hombre oso es una criatura semi legendaria que habita la región de Hubei, al Sur de China. Allí el terreno esta tamizado por densa vegetación y bosque milenarios. Son muchos los que lo han visto, principalmente cosechadores de té y campesinos, gente milenaria que habitan una región que apenas ha cambiado en varios miles de años. La realidad de esta cripto criatura ha sido siempre muy cuestionada, al igual que la de los otros homínidos desconocidos, tipo Yeti o Bigfoot. Aún así varias expediciones han peinado los bosques chinos en pos de la escurridiza bestia, que según comentan, incluso los paleoantropólogos que la han estudiado, es muy lista. Esta suele medir unos 1,5-1,8 m. de altura, y presenta normalmente un pelaje rojizo.

Gusta de frecuentar los campos cultivados donde al parecer suele robar y consumir plantas como maíz, tubérculos y otras verduras. ¿Qué se puede esconder tras este enigmático animal bípedo? ¿Estamos ante nuevas especies, identificaciones erróneas o supervivientes prehistóricos? ¿Pueden ser estos hombres salvajes antiguos homínidos refugiados en selvas inaccesibles? Los nuevos hallazgos paleoantropológicos podrían apuntalar esta noción. Porque al parecer la evolución humana no es tan línea como creemos, aun se desconoce mucho de cómo los primeros humanos modernos abandonaron África, y cuando, además de que su apariencia, en esos estadios intermedios evolutivos, pudo haber sido bien distinta, y más variada, de lo generalmente aceptado.

Gustavo Sánchez R.

Un grupo de científicos australianos y chinos ha descubierto unos restos humanos que podrían sugerir la existencia de una nueva especie. Los cráneos parciales y otros fragmentos de huesos, hallados en dos cuevas del suroeste de China, pertenecen al menos a cuatro personas y se estima que tienen “sólo” entre 14.300 y 11.500 años de antigüedad.

Lo que sorprendió a los científicos fue la extraordinaria mezcla de rasgos anatómicos primitivos y modernos. Sus fósiles han sido presentados en lapublicación científica PLoS ONE. Bautizados como ‘hombre del ciervo rojo’(red deer, en inglés) por alimentarse de ese animal son los restos de seres humanos “modernos” que menos se parecen al hombre moderno.

Estos individuos se diferencian de los humanos modernos en sus mandíbulas salientes, grandes molares, cejas prominentes, cráneos gruesos, caras planas y narices anchas. “Estos nuevos fósiles podrían ser de una especie previamente desconocida, una que sobrevivió hasta el final de la Edad de Hielo, hace unos 11.000 años”, explica el profesor Darren Curnoe, de la Universidad de Nueva Gales del Sur. Pero, añade, “también podrían representar una migración muy temprana y desconocida hasta ahora de los humanos modernos fuera de África, una población que pudo no haber contribuido genéticamente a la evolución de la gente que vive en la actualidad”.

Un esqueleto parcial, con gran parte del cráneo, los dientes, algunos huesos de las costillas y las extremidades, se recuperó  en la cueva de Longlin, en la región de Guangxi Zhuang. Más de 30 huesos, entre ellos al menos tres cráneos parciales, dos mandíbulas inferiores, algunos dientes, costillas y fragmentos de las extremidades fueron desenterrados por los arqueólogos chinos en Maludong (Cueva del ciervo rojo), en la provincia de Yunnan en 1989. En esta cueva también se encontraron restos de varios mamíferos, entre ellos ciervos gigantes, cuyos restos abundaban. “Claramente tenían preferencia por la carne de este animal”, explica Curnoe.

Los fósiles de la cueva de Longlin fueron encontrados en 1979 por un geólogo de exploración en la zona. En ese momento, los investigadores quitaron sólo la mandíbula inferior y algunos fragmentos de huesos de las costillas y las extremidades de la pared de la cueva. El resto del esqueleto se quedó encerrado en un bloque de roca, que se guardó en el sótano del Instituto Yunnan de Reliquias Culturales y Arqueología en Kunming, Yunnan, durante 30 años. Los fósiles fueron redescubiertas en 2009 por Ji Xueping, un investigador del instituto que se asoció con Curnoe para examinar los restos.

Los bultos de carbón descubiertos junto a los fósiles eran de hace 11.500 años, una época en que los seres humanos modernos en el sur de China comenzaron a hacer cerámica para almacenar alimentos y recoger el arroz salvaje, uno de los primeros pasos hacia la agricultura.

Aunque Asia contiene actualmente más de la mitad de la población mundial, los científicos todavía saben muy poco sobre cómo los humanos modernos evolucionaron allí después de que nuestros antepasados se asentaran en Eurasia hace unos 70.000 años. Hasta ahora, se creía que la región había estado vacía cuando los primeros humanos modernos aparecieron.

En la última década se ha encontrado en Asia el enigmático Homo floresiensisde Indonesia, “el Hobbit”, de 17.000 años de antigüedad, y pruebas de mestizaje humano moderno con los antiguos hombres de Denisova, en las montañas del sur de Siberia en 2010. Ahora, el descubrimiento de este “hombre del ciervo rojo”, dice Curnoe, “abre un nuevo capítulo en la historia de la evolución humana”.

Científicos de todo el mundo se mantienen escépticos y cautelosos. Marta Mirazon Lahr, bióloga de la Universidad de Cambridge, está convencida de que los restos humanos son modernos. Las características inusuales, en su opinión, sugieren que ‘el hombre del ciervo rojo’ son individuos de una población muy pequeña que desarrolló sus rasgos a través de un proceso conocido como deriva genética –fuerza evolutiva que actúa junto con la selección natural cambiando las características de las especies el tiempo–, según recoge el periódico británico The Guardian.

Chris Stringer, jefe de Orígenes Humanos del Museo de Historia Natural de Londres, es igualmente escéptico. “Los restos humanos hallados en las cuevas chinas son muy importantes, sobre todo porque no tenemos mucha información de esa época. Los fósiles son diferentes a los de las poblaciones recientes de los humanos modernos en varios aspectos y los rasgos arcaicos más podrían indicar la dispersión de una forma poco conocida y más primitiva del ser humano moderno que salió de África antes del éxodo hace 60.000 años”. Sin embargo agrega: “Las características arcaicas podrían ser atribuidas al flujo de genes de una población más arcaica que sobrevivió junto a humanos modernos en la cueva de Longlin. Al parecer se cruzaron con los antepasados de los modernos australasians en alguna parte del suroeste de Asia”.

Fuente: El Confidencial

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