Encuentran en el Sahara fragmentos de un raro meteorito inalterado


El fragmento en cuestión

El hallazgo acaba de hacerse público aunque la historia se remonta al 20 de mayo: esa noche, unos soldados marroquíes de los desplegados en el territorio saharaui en Awsard, junto al muro de contención contra el Frente Polisario, observaron una estrella fugaz de color muy blanco que terminó en una serie de explosiones ensordecedoras.

El fenómeno llamó poderosamente su atención y enviaron una misión al lugar donde supuestamente se había producido la explosión: al cabo de pocas horas, dos personas distintas habían encontrado multitud de fragmentos del meteorito, que sumaban más de 300 gramos. Eran producto de lo que los expertos llaman “una lluvia de meteoritos”.

Los fragmentos están hoy en posesión del profesor Abderrahman Ibhi, experto astrónomo y enseñante en la Universidad Ibn Zhor de Agadir, quien relató a Efe toda la historia. Según Ibhi, es un meteorito asteroidal casi no alterado, ya que se ha encontrado muy poco después de su caída en la tierra, cuando lo habitual es que aparezcan muchísimos años después y estén profundamente alterados por el oxígeno y el agua, dos elementos que no están en su hábitat original.

Ibhi especula que estos preciosos fragmentos proceden de un asteroide, inmensas rocas de varias toneladas situadas entre Marte y Júpiter, que colisionan entre sí produciendo lluvias de meteoritos que viajan por el espacio, y en algunos casos llegan a la Tierra. Los fragmentos de Awsard son de color muy negro por ser un meteorito carbonatado, muy rico en carbón, lo que permite a Ibhi suponer que pueda contener moléculas orgánicas, de gran valor científico porque podrían dar claves sobre el origen de la vida en la Tierra, sostiene.

Además, Ibhi asegura que las rocas procedentes de meteoritos pueden contener microdiamantes, pero tanto este detalle como la cuestión de las moléculas solo podrán saberse cuando se lleven a cabo análisis más especializados para los que no se cuenta con medios en Marruecos. Las universidades que podrían encargarse de este análisis pormenorizado son las de Orleans, en Francia, y la de Ferrara, en Italia, con las que Ibn Zhor tiene convenios de colaboración.

En todo caso, Ibhi ha descartado tajantemente la posible venta de los fragmentos a alguna institución extranjera, como sucedió en 2011, cuando otro meteorito (en aquel caso procedente de Marte) cayó en la región de Tata, en el sur desértico de Marruecos, y sus fragmentos llegaron a venderse a entre 11.000 y 22.000 dólares, diez veces el precio del oro.

“El meteorito es propiedad de la universidad”, zanja el profesor, que anuncia la próxima partida de una misión del centro docente en busca de nuevos fragmentos del último meteorito expulsado por el cielo.

Fuente: La Razón

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