¿La KGB implicada en el asesinato de John F. Kennedy?


Foto Moorman. Tras el impacto en la garganta Jackie se inclina sobre JFK

Pocos acontecimientos han generado tantas teorías conspirativas como el asesinato, el 22 de noviembre de 1963, del presidente de EEUU John F. Kennedy, en Dallas (Texas). ¿Actuó sólo Lee Harvey Oswald, señalado como autor del asesinato? ¿Hizo un único disparo (la famosa hipótesis de la bala mágica)? ¿Le asesoró alguien? Ahora, 49 años y muchas incógnitas después, un nuevo libro vuelve a señalar la conexión de este crimen con el KGB -apuntada ya anteriormente- y la crisis de los misiles de Cuba.

La obra ‘Un espía como ninguno’, de Robert Holmes, un ex diplomático inglés que estuvo en la embajada británica en Moscú en 1961, apunta a que el espía Ivan Serov, jefe del KGB y luego del GRU -el servicio de inteligencia militar soviético-, ideó, junto con sus aliados Yuri Andropov y Vladimir Kryuchkov, un complot para matar a Kennedy, según cuenta ‘The Telegraph’.

Lo de la crisis de los misiles de Cuba fue una humillación para Cuba y los comunistas, pensaba Serov, y alguien tenía que pagar por ello. “En la manera estalinista de hacer las cosas, el lema era el siguiente: golpea a tu enemigo y golpéale duro”, pensaba el espía ruso. El enemigo era Kennedy. El problema es que el presidente ruso Khrushchev mantenía con él una relación, no de amistad, pero sí de cierta diplomacia. De colaboración más que de enemistad.

El grupo más estalinista dentro del KGB no veía con buenos ojos esta actitud. Querían luchar. Y acabar con el enemigo. Ésta, al menos, es la hipótesis del ex diplomático británico, que la ve mucho más plausible que otras conspiraciones que apuntan a la CIA, la mafia o la industria militar.

¿Y Oswald?

¿En qué punto Lee Harvey Oswald se convierte en el ejecutor del plan de asesinato? El tema no está claro. Quizás él ya lo había planeado y quienes lo descubrieron dejaron que actuara. Holmes sí considera que el espía conocía a Oswald a través de un intermediario. Su teoría se basa en la vez en que Oswald pidió a tres diplomáticos soviéticos, en Nuevo México, que le consiguieran una visa lo antes posible.

Un nervioso Lee Harvey Oswald, 55 días antes del asesinato del presidente, hizo lo posible por volver a Rusia -donde había vivido dos años y a punto estuvo de renunciar a la nacionalidad estadounidense, aunque finalmente no lo hizo y regresó a EEUU-.

La versión que recoge el diario británico es la más extendida. Que Oswald se reunió con los diplomáticos y llevaba una pistola cargada que dejó encima de la mesa. Los rusos la vaciaron antes de devolvérsela y de explicarle, tranquilamente, que no le darían la visa. Quien lo cuenta es Oleg Nechiporenko, uno de los que estuvieron presentes en la escena. Los otros dos eran Pavel Yatskov y Valery Kostikov, agente del KGB y amigo de Serov.

También se grabaron unas conversaciones de Oswald con las embajadas soviética y cubana en México, en las que se ofrecía a atentar contra Kennedy. No obstante, la CIA mantiene que este personaje era un impostor y no el verdadero Lee Harvey Oswald.

El comité (House Select Committee on Assassinations o HSCA) que estudió el asesinato concluyó que ni el Gobierno soviético ni el Gobierno cubano estuvieron implicados en el atentado contra Kennedy. Robert Holmes, en su libro, está de acuerdo en que el Gobierno no tuvo que ver, pero considera que los hechos ocurridos en Cuba y algunos miembros de la inteligencia soviética sí pudieron estar implicados. Aunque admite que, quizás, “sean sólo casualidades circunstanciales”.

Fuente: Elmundo.es

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