Ballenas, heces y calentamiento global


Mientras algunos argumentan que los desechos humanos pueden ser clave en el cambio climático global, las heces de ballena, rica en nutrientes, puede muy bien ser la solución.

Un nuevo estudio publicado en Frontiers in Ecology por científicos de la Universidad de Vermont señala que la salud en los océanos tiene un aliado inesperado: las cacas de ballena.

Las grandes ballenas, que incluyen cachalotes y rorcuales, se alimentan de krill en lo profundo volviendo a la superficie para hacer sus necesidades. Estas plumas fecales, visibles en la foto como grandes nubes marrones, podrían parecer tóxicas, pero son ricas en hierro y en realidad alimentan el plancton, que luego, y tras realizar la fotosíntesis, mueren y se hunden hacia el fondo del océano, arrastrando en sus tejidos el carbono metabolizado.

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Un grupo de cachalotes y plumas fecales

Un estudio anterior, que tuvo lugar en el Pacifico Sur, sugirió que sólo dos cachalotes pueden estimular tanto el crecimiento del plancton que resulta en la eliminación de cientos de miles de toneladas de carbono en la atmósfera anualmente.

 

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