Las salemas pueden ser alucinógenas


La Salema (Sarpa salpa), una especie de dorada conocida en el mundo árabe como “el pez que te hace soñar” se ha consumido desde siempre, aunque podría contener DMT.

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Pero, ¿cómo podría un organismo contener esas serias toxinas alucinógenas? Lo más probable es que tenga que ver con la dieta de los peces, que consta de Caulerpa prolifera, una macroalga verde y Posidonia oceanica, una variedad de sebadal. El Antropólogo alemán Christian Rätsch cree que las algas epifitas (plantas que crecen no parasitariamente sobre los demás) y dinoflagelados tóxicos (plancton unicelular con apéndices a modo de cola, y que también pueden contener la toxina ciguatera) que comen los peces son la portadores de la toxina alucinógena DMT (un compuesto psicodélico de la familia de las triptaminas).

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Los consumidores de Salemas no suelen experimentar efectos alucinógenos, pero en 2006, dos hombres fueron hospitalizados en el sur de Francia después de consumirlos, uno de los cuales tenía 90 años. Ambos dijeron sentirse mareados y experimentar alucinaciones auditivas junto con pesadillas lúcidas durante varias noches, hasta que los “síntomas” finalmente y misteriosamente disminuyeron. Dos estudios sobre estos incidentes, publicados ese mismo año en el Journal de Literatura y del Mediterráneo Occidental, sugieren que puede haber cierta confusión científica en la distinción entre la intoxicación por ciguatera y la intoxicación por pescados alucinógenos (Ictiotoxicosis, y que bien puede ser lo mismo):
“Un hombre de 40 años de edad, experimentó problemas digestivos leves y alucinaciones visuales y auditivas aterradoras después de comer una Sarpa salpa un restaurante. Como tenía problemas graves de conducta, fue hospitalizado y se recuperó 36 horas después de la comida. Era incapaz de recordar el período alucinatorio. Otro hombre, de 90 años de edad y previamente sano, tenía alucinaciones auditivas 2 horas después de comer una Sarpa salpa. Las dos noches siguientes, tuvo numerosas pesadillas y se recuperó espontáneamente después de un período de 3 días”. No parece ser la droga más convencional o las mas calmante que alguien podría ingerir – y ciertamente si se hace por error – pero los romanos seguro la disfrutaron.

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